viernes, 25 de junio de 2010

Retrato.

Los retratos han estado con los hombres casi desde la prehistoria, siempre hemos querido preservar las imágenes de nuestros seres queridos y en muchísimas ocasiones, la propia imagen.

Los retratos se hicieron en pintura y escultura hasta la aparición de la fotografía en 1839, cuando el afán de la clase media por poder plasmar sus rostros de una manera económica. Ellos impulsaron ésta nueva técnica, ya que hasta ese momento, sólo las personas adineradas podían costearse una pintura de sí mismos.

Cuando se comenzó a popularizar el arte de la fotografía, las cámaras y procesos eran muy lentos y tomar una imagen requería de varios segundos. Para hacer una toma de un paisaje, esto no representaba ningún problema, pero para una persona quedarse inmóvil, era casi imposible.

Al popularizarse la fotografía, hubo una explosión de estudios fotográficos en todo el mundo que ofrecían las tarjetas de visita, en las que el fotógrafo tomaba diferentes poses y luego imprimía para que sus clientes las utilizaran como tarjetas de presentación personal.

Es ahí en donde pensé en hacer retratos, algo que ha pesar del tiempo transcurrido se sigue manteniendo tan vigente hasta la actualidad, en donde podemos jugar de una manera más bien subjetiva con la persona, en donde el fotógrafo tiene la libertad de ver que personaje quiere reflejar sobre la persona retratada, y que mejor que con esta gente que nos demuestran la manera de volver hacer niños ya habiendo vivido todo, que a través de su mirada reflejan algo de cansancio y felicidad de seguir aquí, ahí también el motivo de por qué las fotografías fueran a color, para reflejar algo más que la melancolía y soledad que ya pueda existir.

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