Los retratos han estado con los hombres casi desde la prehistoria, siempre hemos querido preservar las imágenes de nuestros seres queridos y en muchísimas ocasiones, la propia imagen.
Los retratos se hicieron en pintura y escultura hasta la aparición de la fotografía en 1839, cuando el afán de la clase media por poder plasmar sus rostros de una manera económica. Ellos impulsaron ésta nueva técnica, ya que hasta ese momento, sólo las personas adineradas podían costearse una pintura de sí mismos.
Cuando se comenzó a popularizar el arte de la fotografía, las cámaras y procesos eran muy lentos y tomar una imagen requería de varios segundos. Para hacer una toma de un paisaje, esto no representaba ningún problema, pero para una persona quedarse inmóvil, era casi imposible.
Al popularizarse la fotografía, hubo una explosión de estudios fotográficos en todo el mundo que ofrecían las tarjetas de visita, en las que el fotógrafo tomaba diferentes poses y luego imprimía para que sus clientes las utilizaran como tarjetas de presentación personal.
Es ahí en donde pensé en hacer retratos, algo que ha pesar del tiempo transcurrido se sigue manteniendo tan vigente hasta la actualidad, en donde podemos jugar de una manera más bien subjetiva con la persona, en donde el fotógrafo tiene la libertad de ver que personaje quiere reflejar sobre la persona retratada, y que mejor que con esta gente que nos demuestran la manera de volver hacer niños ya habiendo vivido todo, que a través de su mirada reflejan algo de cansancio y felicidad de seguir aquí, ahí también el motivo de por qué las fotografías fueran a color, para reflejar algo más que la melancolía y soledad que ya pueda existir.
M A L E G R I A
viernes, 25 de junio de 2010
jueves, 24 de junio de 2010
N A D A R. Gaspar Félix Tournachon

Su nombre real era Gaspard Félix Tournachon. Nadar es el pseudónimo utilizado por este gran fotógrafo del siglo XIX.
Nació en 1820 en Lyón y falleció en París en 1910, estudió medicina en su ciudad natal. En 1842 debido a la quiebra de la empresa de impresión de su padre, se trasladó a París ganándose la vida como periodista y caricaturista.
Estuvo siempre muy interesado por las ideas más avanzadas de su tiempo en política, literatura, ciencias... y fue un conductor de la libertad de expresión.
Nadar demostró, mejor que cualquier otro fotógrafo de su época, que la fotografía es algo muy distinto al simple producto de una técnica.
En 1851 Nadar reprodujo en litografía un fresco gigantesco de casi 250 personajes que mostrasen toda la gloria literaria y artística de París.
En 1854 Nadar abre un estudio de fotografía en el 113 de la Rue Saint-Lazare, en 1860 se le quedó pequeño y se cambia a un barrio más a la moda convirtiéndose en una élite de intelectuales se lanzó a la fotografía aérea. En 1858 realizó su primera fotografía desde un globo estático que se mandó construir, "El Gigante", de la ciudad de Petit-Bicetre. Diez años más tarde comenzó la serie de "vistas" aéreas del barrio de la Etoile, tomadas sobre una sola placa al colodión de gran formato.
En 1864 publicó la historia de sus viajes "Las memorias del Gigante" un año después "El derecho a volar". En 1860 Fotografió catacumbas con luz artificial así como las cloacas de Paris, En 1895 cedió su estudio a su hijo.
En 1900 publicó su libro "Cuando yo era fotógrafo" una obra muy interesante y rica en enseñanza, dotada con muchas anotaciones sobre la fotografía, más tarde es homenajeada en la Exposición Universal de París.
Nadar fallece en 1910, dejando una enorme producción fotográfica: más de 450.000 placas de cristal que obran en poder de la hija de Paúl Nadar.
miércoles, 23 de junio de 2010
El retrato viene siendo una forma que procede de los inicios de la fotografía, que giran en torno a la idea de mostrar las cualidades físicas o morales de las personas que aparecen en las imágenes fotográficas.
El retrato es a mi parecer el único estilo fotográfico que no discrimina por su categoría, no importa que sea fotografía periodística, publicitaria o artística, siendo esta una forma universal que no pierde su esencia y constante utilización.
Considero que el retrato, sitúa a la persona en una forma concreta para ser visible, pero a la vez posee un sin número de lecturas que pueden ser dadas a través del espectador que vea la imagen, volviéndose esta figura precisa del sujeto en una figura que se puede abstraer.
Através de un retrato es como se puede ver más allá de la simpleza o sutilidad que el fotógrafo quiso rescatar de la persona.
En esta oportunidad seguí ciertos lineamientos con los que también Nadar trabaja el retrato, ya que me dispuse a retratar a estas personas en su cotidiano, compartiendo con ellos su espacio e intimidad, lo que ayuda a crear una ambiente de cercanía y natural, porque ayuda de cierta forma a que se desenvuelvan en un contexto propio y que no los afecte al tratar de ser natural en un espacio que no les corresponde.
Un punto considerable del porque retraté a estos abuelos, es debido a que siento que por medio de su rostro, su piel, su mirada; sus posiciones corporales, es como puedo ver a través de la fotografía el cómo ellos han pasado su vida y han formado un punto de encuentro.
Através de un retrato es como se puede ver más allá de la simpleza o sutilidad que el fotógrafo quiso rescatar de la persona.
En esta oportunidad seguí ciertos lineamientos con los que también Nadar trabaja el retrato, ya que me dispuse a retratar a estas personas en su cotidiano, compartiendo con ellos su espacio e intimidad, lo que ayuda a crear una ambiente de cercanía y natural, porque ayuda de cierta forma a que se desenvuelvan en un contexto propio y que no los afecte al tratar de ser natural en un espacio que no les corresponde.
Un punto considerable del porque retraté a estos abuelos, es debido a que siento que por medio de su rostro, su piel, su mirada; sus posiciones corporales, es como puedo ver a través de la fotografía el cómo ellos han pasado su vida y han formado un punto de encuentro.
Adela y Gustavo
Corre tiempo, no nos corre el tiempo, sino corre el tiempo en ellos...un tiempo que se puede reconocer y aprender, describir y perscibir... como un tiempo para perpetuar en su memoria, un tiempo del que se agradece los frutos, las esperanzas arraigadas y las ideas concretadas... de cierta forma al mirar, aquí más de algo se refugia...
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