miércoles, 23 de junio de 2010

El retrato viene siendo una forma que procede de los inicios de la fotografía, que giran en torno a la idea de mostrar las cualidades físicas o morales de las personas que aparecen en las imágenes fotográficas.
El retrato es a mi parecer el único estilo fotográfico que no discrimina por su categoría, no importa que sea fotografía periodística, publicitaria o artística, siendo esta una forma universal que no pierde su esencia y constante utilización.
Considero que el retrato, sitúa a la persona en una forma concreta para ser visible, pero a la vez posee un sin número de lecturas que pueden ser dadas a través del espectador que vea la imagen, volviéndose esta figura precisa del sujeto en una figura que se puede abstraer.

Através de un retrato es como se puede ver más allá de la simpleza o sutilidad que el fotógrafo quiso rescatar de la persona.

En esta oportunidad seguí ciertos lineamientos con los que también Nadar trabaja el retrato, ya que me dispuse a retratar a estas personas en su cotidiano, compartiendo con ellos su espacio e intimidad, lo que ayuda a crear una ambiente de cercanía y natural, porque ayuda de cierta forma a que se desenvuelvan en un contexto propio y que no los afecte al tratar de ser natural en un espacio que no les corresponde.

Un punto considerable del porque retraté a estos abuelos, es debido a que siento que por medio de su rostro, su piel, su mirada; sus posiciones corporales, es como puedo ver a través de la fotografía el cómo ellos han pasado su vida y han formado un punto de encuentro.



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